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Cuando la alarma no se apaga
Es el motivo de consulta más frecuente, y de los que mejor responden cuando se trabaja.
Cómo lo trabajamos
- Entender la alarma. Qué la dispara y por qué se queda encendida. Saber cómo funciona quita bastante del miedo al propio miedo.
- El cuerpo. Las sensaciones físicas y qué haces cuando aparecen. Dejar de interpretarlas como señal de peligro.
- Recuperar terreno. Volver poco a poco a lo que habías ido dejando. Ahí es donde la ansiedad pierde espacio de verdad.

No eres el único al que le pasa esto
La ansiedad es el motivo de consulta más frecuente que veo. Eso no lo digo para quitarle importancia a lo tuyo, sino por lo contrario: si has llegado hasta aquí buscando a las tantas, conviene que sepas que no es un fallo tuyo de carácter ni algo raro que te pasa solo a ti.
Lo que llamamos ansiedad es un sistema de alarma que funciona bien. El problema no es que se encienda: es que se queda encendido cuando ya no hay nada delante. El cuerpo se prepara para algo que no llega, y esa preparación —el corazón acelerado, la presión en el pecho, la cabeza dando vueltas— es lo que acabas notando.
Vas al médico, te hacen pruebas, pero la respuesta sigue sin tranquilizarte. La respuesta no estaba en el corazón: estaba en un sistema que aprendió a activarse antes de tiempo. Y lo que se aprende se puede trabajar.
Qué cambia cuando se trabaja
No prometo un número de sesiones ni que la ansiedad desaparezca. Lo que sí suele cambiar, y es lo que de verdad importa:
- Dejas de asustarte de tus propias sensaciones. Sigue habiendo taquicardia algún día, pero ya no significa que algo va mal.
- Recuperas cosas que habías ido dejando: un plan, un viaje, una conversación pendiente. La ansiedad pierde espacio cuando dejas de organizarte alrededor de ella.
- Duermes mejor, porque la cabeza deja de repasar de noche lo que puede salir mal.
- Sabes qué hacer cuando vuelve. Y vuelve alguna vez, porque es una respuesta normal: la diferencia es que ya no te descoloca.
Para quién es
Si vives anticipando lo que puede salir mal, si el cuerpo se te dispara sin motivo aparente, o si has ido reduciendo lo que haces para no pasarlo mal.
- La anticipación: lo que te imaginas antes de que te pase nada.
- Los síntomas físicos, y por qué asustan tanto sin ser peligrosos.
- La evitación, que calma hoy y agranda el problema mañana.
Para quién no es
No prometo que dejes de sentir ansiedad. La ansiedad no es el enemigo: el problema es cuánto espacio te está ocupando y qué has dejado de hacer por ella.
Cuándo tiene sentido pedir cita. Cuando ya condiciona decisiones —lo que aceptas, lo que evitas, lo que ni te planteas— o cuando llevas meses durmiendo mal por ello.
La primera consulta es gratuita. Sirve para contarme qué te pasa y para que yo vea si puedo ayudarte, sin compromiso de seguir.Pedir la primera consulta →
Preguntas frecuentes
¿La terapia para la ansiedad es online o a domicilio en Granada?
Como prefieras: por videollamada desde donde estés, o en tu casa si vives en Granada. La sesión es la misma; cambia el sitio. Si no sabes qué te encaja, lo vemos en la primera consulta.
¿La ansiedad se quita del todo?
La ansiedad no se quita porque no es una avería: es una respuesta que todos tenemos y que hace falta. Lo que se trabaja es que deje de dispararse cuando no toca y que no organice tu vida. Mucha gente sigue notándola en momentos puntuales y ya no le supone un problema.
Me han hecho pruebas y sale todo bien, ¿entonces qué tengo?
Que las pruebas salgan bien no significa que te lo estés inventando. Significa que el corazón y los pulmones están sanos y que lo que notas viene de un sistema de alarma activado. Las sensaciones son reales; lo que no es real es el peligro que anuncian.
¿Cuánto tarda en notarse algo?
No doy un número de sesiones porque dependería de cada persona y sería vender humo. Lo que sí suele pasar pronto es entender qué está ocurriendo, y eso ya baja bastante el ruido. El resto —recuperar lo que habías dejado— va más despacio y por pasos que acordamos.
¿Puedo venir aunque no sepa explicar qué me pasa?
Sí, y es lo más habitual. No hace falta que traigas ordenado lo que te ocurre ni que sepas ponerle nombre. Ordenarlo es parte de mi trabajo.
Mi pareja o mi hijo tiene ansiedad, ¿qué puedo hacer yo?
Lo más útil casi nunca es tranquilizar ni discutir con el miedo. Suele ayudar más no organizar la casa alrededor de la evitación: acompañar sin sustituir. Si quieres, en la primera consulta lo hablamos, aunque quien tenga la ansiedad no venga todavía.
¿Me van a hacer falta pastillas?
Eso lo valora un médico, no yo. Mucha gente trabaja la ansiedad solo en terapia; otras combinan. Si creo que conviene una valoración médica, te lo digo.
¿Necesito un diagnóstico antes de pedir cita?
No. La primera consulta sirve justo para eso: contar qué está pasando y ver si esto es lo que necesitas. No hace falta llegar con un diagnóstico, ni con un informe, ni sabiendo ponerle nombre.
