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Cuando el colegio, la ansiedad o los conflictos afectan a toda la familia.
Evitación escolar, mañanas difíciles y molestias que se repiten. Se trabaja con la familia, no solo con el niño.
Cómo lo trabajamos
- Las mañanas y el cole. La evitación, las negociaciones, lo que se repite cada día laboral.
- Sensaciones físicas. Dolor de tripa, problemas de sueño o molestias que se repiten. También observamos cómo afectan al día a día.
- El clima entre adultos. Uno cede, el otro se enfada. Se mira el sistema, no se busca un culpable.

Cuándo lo del colegio deja de ser una racha
El dolor de tripa de las mañanas suele ser real. Cuando un niño anticipa algo que le supera, el cuerpo responde antes que las palabras: tripa, cabeza, sueño roto. Que el pediatra no encuentre nada no significa que se lo esté inventando; significa que lo que hay que mirar no está en el abdomen. Por eso «es cuento» y «no le pasa nada» son dos frases que no ayudan y que casi todos los padres hemos dicho alguna vez.
Lo segundo que conviene saber es que lo que se hace en casa forma parte del mecanismo, y no por culpa de nadie. Cuando un niño evita el colegio, cualquier familia hace lo mismo: negociar, ceder un día, prometer algo. Eso alivia esa mañana y hace la siguiente un poco más difícil, porque cada día que no va confirma que allí había un peligro. Es un patrón, no un fallo de crianza, y por eso se trabaja con los adultos tanto como con el niño.
Y no hace falta una etiqueta para empezar. Muchas consultas se ordenan mirando qué ocurre en casa, qué ocurre en el aula y qué se está reforzando sin querer. Si en algún momento hace falta una evaluación, lo digo; antes no.
Qué cambia cuando se trabaja
No busco que el niño esté tranquilo todo el rato ni que en casa se deje de discutir. Lo que suele cambiar:
- Las mañanas dejan de improvisarse: hay un plan acordado la víspera, no una negociación a las siete y media.
- Vuelve al aula por tramos que se pueden sostener, en vez de todo o nada.
- Los dos adultos sostienen la misma respuesta aunque no penséis igual, y eso solo ya baja el ruido de casa.
- Sabéis distinguir qué toca acompañar y qué toca no ceder, que es la duda que vuelve cada semana.
Para quién es
Padres y madres si las mañanas son difíciles, un niño evita ir al colegio o un adolescente deja de hablar. Dudar no os hace malos padres.
- La evitación del cole y las mañanas que se improvisan cada día.
- Sensaciones físicas: dolor de tripa, problemas de sueño o molestias que se repiten.
- El clima de casa: un adulto cede, el otro se enfada.
Para quién no es
No busco que el niño esté tranquilo todo el tiempo ni pongo una etiqueta sin necesidad. Primero entendemos qué ocurre en casa y en el colegio y decidimos qué puede ayudar.
Cuándo tiene sentido pedir cita. Si «¿le llevamos?» lleva un mes sobre la mesa, o casa y cole ya no bastan.
La primera consulta es gratuita. Sirve para contarme qué te pasa y para que yo vea si puedo ayudarte, sin compromiso de seguir.Pedir la primera consulta →
Preguntas frecuentes
¿La terapia para familias e infancia es online o a domicilio en Granada?
Como prefieras: por videollamada desde donde estés, o en tu casa si vives en Granada. La sesión es la misma; cambia el sitio. Si no sabes qué te encaja, lo vemos en la primera consulta.
¿Tengo que llevar a mi hijo o hija desde la primera sesión?
No siempre. A veces empiezo hablando con los adultos para entender qué está pasando antes de que el niño o adolescente entre en la conversación.
¿Necesito un diagnóstico antes de pedir cita?
No. La primera consulta sirve justo para eso: contar qué está pasando y ver si esto es lo que necesitas. No hace falta llegar con un diagnóstico, ni con un informe, ni sabiendo ponerle nombre.
