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Cuando «se me van los nombres» ya no es un despiste.
Cuando los despistes se repiten y quieres entender por qué.
Cómo lo trabajamos
- Despiste o patrón. Separar un olvido de algo que ya cambia el día a día.
- Evaluación. Primero vemos cómo está tu memoria.
- Estimulación y seguimiento. A partir de lo que salga. Qué se sostiene y qué hay que ajustar.

Olvidos normales y olvidos que conviene mirar
Olvidar dónde dejaste las llaves y encontrarlas al rato le pasa a todo el mundo. Lo que hace pensar no es el olvido suelto, es el patrón: preguntar dos veces lo mismo en la misma tarde, perder el hilo de una conversación recién tenida, repetir la misma anécdota a la misma persona, no recordar una cita que estaba apuntada. Un despiste se recupera con una pista; lo otro no vuelve aunque te lo cuenten.
La memoria también falla por motivos que no son una enfermedad del cerebro: dormir mal, la ansiedad, el ánimo bajo, el alcohol, un cambio de medicación o hacer tres cosas a la vez sin atender a ninguna. Por eso buscar síntomas por internet no aclara nada: los mismos fallos caben en explicaciones muy distintas. Una evaluación los mide con pruebas y separa lo puntual de lo que se repite; hacerla no compromete a nada más.
Qué te llevas de una evaluación de memoria
Mirarlo no empeora nada y casi siempre baja el ruido. Lo que sí cambia:
- Dejas de vigilarte. Cada olvido normal ya no se convierte en una señal de algo peor.
- Sabes si el fallo está en registrar la información, en guardarla o en recuperarla. Son tres cosas distintas y se apoyan de forma distinta.
- Si hay causas tratables detrás —sueño, ánimo, medicación—, salen a la luz y se pueden llevar al médico.
- Si conviene volver a mirarlo, ya hay con qué comparar, en vez de empezar otra vez de cero dentro de un año.
Para quién es
Si dices «se me van los nombres» o «no retengo como antes», puedes mirarlo en serio sin sacar conclusiones antes de tiempo.
- Separar un despiste de un patrón que se repite.
- Estimulación cognitiva, a partir de lo que salga en la evaluación.
- Seguimiento: qué se sostiene y qué hay que ajustar.
Para quién no es
No empezamos con ejercicios genéricos. Primero vemos cómo está la memoria; después decidimos qué merece la pena trabajar.
Cuándo tiene sentido pedir cita. Si la memoria ya te frena en casa, en el trabajo o al salir, o si la familia lo está notando.
La primera consulta es gratuita. Sirve para contarme qué te pasa y para que yo vea si puedo ayudarte, sin compromiso de seguir.Pedir la primera consulta →
Preguntas frecuentes
¿La evaluación de memoria se hace a domicilio en Granada?
Siempre presencial y a domicilio: me desplazo a tu casa en Granada, porque las pruebas necesitan material físico y observación directa. No se hace por videollamada.
¿Un despiste normal significa que hay que preocuparse?
No necesariamente. Por eso la evaluación separa un olvido puntual de un patrón que se repite, en vez de sacar conclusiones sin mirarlo primero.
¿Cómo es la primera cita?
La primera consulta —la conversación inicial, no la evaluación— es gratuita y se hace por teléfono o por videollamada. Sirve para contarme qué habéis notado y para ver si la evaluación es lo que hace falta, antes de reservar nada.
